Contemplación


"Es menester que junten la contemplación, por la que se unen a Dios de mente y corazón, con el amor apostólico, por el que se esfuerzan en asociarse a la obra de redención y a la dilatación del Reino de Dios"
Concilio Vaticano II sobre La Adecuada Renovación de la Vida Religiosa

Oración
La oración es nuestra primera misión apostólica y evangelizadora.

Un encuentro íntimo que transforma nuestra vida, haciendo posible la conversión diaria, la comunión fraterna sincera y la comunicación al otro.

Liturgia
El fuego irradiador de luz, fuerza, unidad y gracia está en la Palabra de Dios, escuchada, orada, contemplada, estudiada, compartida y vivida en comunidad, en la Eucaritía y e la Reconciliación, en la Liturgia de las Horas y en la Oración personal y comunitaria.
La liturgia cristiana es una liturgia en camino, un peregrinar hacia la transformación del mundo que llegará a su cumplimiento cuando Dios "lo sea todo en todos"

Canto
"Sienta el corazón lo que profiera la voz" (Sacrosantum Concilium, Concilio Vaticano II)
Cuidamos el canto litúrgico o los cantos de encuentro.
El canto intrude al hombre dentro de sí mismo, ayuda al encuentro con Dios y le da palabra para inicar el diálogo.
El corazón acaba reconociendo, en las palabras que canta, la verdad que desea.


Palabra de Dios
Continuo encuentro con la Palabra que ilumina el cotidiano vivir y nos hace responder a la vida con gestos evangélicos.
La Palabra de Dios está presente desde el inicio de la jornada.
Cada día compartimos lo que la Palabra nos ha dicho en el silencio y meditación de ella.
Este momento está abierto a las personas que están haciendo retiro o viviendo con nosotras cualquier encuentro. Es un lugar ecuménico, de encuentro y diálogo entre los cristianos, un don de comunión para todos.
Ha habido experiencias sorprendentes: personas que pasaban unos días de retiro en el monasterio pero que no eran creyentes y deseaban cada día asistir al comentario sobre la Palabra porque les admiraba que las hermanas hablasen con naturalidad sobre lo que la Palabra les había dicho al corazón. Para algunos el lenguaje de la interioridad o de la espiritualidad es algo desconocido, ciertamente tan poco usual que sorprende.

Estudio
Nuestra Orden tiene como principal trabajo el estudio. La Iglesia nos lo encomendó para una mejor evangelización en tiempos difíciles como eran los del s. XIII. Sigue siendo ahora muy necesario.
La rama masculina de la Orden los ha realizado desde siempre con notables frutos. La rama femenina, sobre todo la vida contemplativa, ha sufrido su ausencia en los planes de formación en el ritmo de vida de las comunidades, debido a problemas de índole sociológico e histórico. Sólo aquellas comunidades que tenían alguna labor apostólica de enseñanza han cursado estudios de especialización, sobre todo en carreras civiles, para poder realizar la misión encomendada.
Tras el Concilio, ha habido un renovado interés por la formación. El estudio está íntimamente relacionado con la oración y el apostolado. Va unido a la oración, en cuanto puede ser una luz para la misma y viceversa. Y va unido al apostolado con el fin de ejercerlo con una buena preparación y dedicación. Está orientado, primero, a la buena formación de las monjas y, después, al mejor ejercicio de la actividad. Está dentro del horario de cada día y dentro del plan de formación permanente y específica pues algunas hermanas cursarán estudios académicos, estudios superiores de Teología, en institutos o universidades.
La mujer contemplativa está llamada a realizar otro apostolado, el de la escritura. Nuestra propia sicología, unida a un fuerte espíritu de oración y a un profundo estudio de los temas es un camino de apertura al hombre, una forma de ayudarle y cuidarle, como siempre ha hecho la mujer a lo largo de la historia.

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